Yoga En Tiempos de COVID-19

Hace apenas unas semanas no podíamos prever la situación por la que estamos pasando, ni tampoco las consecuencias de esta crisis mundial que nos ha traído el virus del COVID-19. Aún hoy es un tanto indefinido el tiempo que esta pausa obligada pueda durar, la preocupación ante tal incertidumbre es comprensible, sin embargo, no podemos dejar que el miedo y la inquietud nos gane.

Cuando aún no sabía cuánto había de durar el paro de todas las actividades a las que estamos acostumbrados en nuestra vida cotidiana, decidí aprovechar la pausa para estar en el bosque, además tenía trabajo pendiente de escritura que aproveché para concluir. Después de tres semanas recluida en el bosque, las cosas se fueron poniendo más inciertas y la contingencia se ha alargado.

Afortunadamente esas semanas de introspección y meditación fueron un oasis lleno de bendición. Durante ese tiempo de estar en mí misma, involucrada conmigo en todo momento, permitiéndome notar mis emociones sobre lo que he ido sintiendo ante esta situación comencé a “suavizarme” y a ceder, a través de caminatas en el bosque, meditación en la naturaleza, prácticas de movimiento y oración. En vez de solo estar ocupada haciendo muchas cosas, como me ha sucedido en el último par de años.

Simplemente me permití mirar desde mi hamaca, las ramas de los árboles cuajadas de pájaros extendiéndose hacia el cielo, al tiempo que iba deconstruyendo y reconstruyendo creencias sobre la vida, unas veces reconociendo el miedo causado por la incertidumbre, otras veces permitiéndome sentir la frustración y la tristeza de haber parado tantos proyectos de repente.

Me doy cuenta de cuanta prisa crónica hay en nuestra sociedad, de cuanto hemos caído en la idea de ser productivos y de cómo eso nos ha costado tanto estrés ansiedad y depresión. Esto no va a mejorar a menos que nos tomemos el tiempo de hacer una pausa para mirar que es lo verdaderamente importante para nosotros en nuestra vida.

Afortunadamente la consciencia corporal es una de las mejores herramientas que he obtenido en mi vida y otra vez he podido comprobar cuan útil es. Solo rendirme al presente estando presente en mí, sin la necesidad de hacer nada ni de ser alguien, sin el compromiso de una agenda o de alguna actividad apremiante. Simplemente estar en el aquí y en el ahora, en la presencia, como lo hace la célula, sin expectativas, sin metas. Ese estado que para nada es el abandono o la pereza, es como decimos en Body Mind Movement, la conciencia celular.

Este tiempo no ha sido de mucha interacción para mí, más bien de recibir y nutrirme con el canto de los pájaros, con las luciérnagas, la montaña, la tierra, la hortaliza, con la contemplación de las estrellas y la luna. Encontré un santuario para reconectar con lo esencial para mí, me he permitido hacerlo de una manera más profunda con todo lo que me rodea, con mi cuerpo y con mis emociones, despertando de forma más clara ese conocimiento interno que vive en cada uno de nosotros.

Justo ahora que la vida nos ha puesto en pausa, deseo que cada uno pueda encontrar ese “tiempo fuera del tiempo” para reconectar con lo que sea esencial para cada quien. Crearnos, en donde sea que estemos, un santuario para que surja claridad, resiliencia y paciencia. Hacer el trabajo de introspección crea y fortalece nuestro sentido del “ser”.

Mi observación como terapeuta y guía de movimiento es que hay una demanda natural de crecimiento en cada uno de nosotros, una necesidad de deconstrucción y reconstrucción que nos lleve a cruzar el puente hacia una mayor consciencia y claridad.

Es por eso que he dedicado ya varios años de mi vida a acompañar a tantos alumnos en su autoexploración y autodescubrimiento, en su búsqueda del bienestar y la salud. Creo que estamos pasando por tiempos muy interesantes, que pueden ayudarnos a encontrar sentido donde antes ni alcanzábamos a mirar. Deseo que cada vez haya más santuarios para que otros puedan llevar a más personas a esos procesos de una manera amable y segura.

Mi propuesta es que a pesar del aislamiento obligado, podamos reunirnos a través de clases privadas o grupales en línea, que podamos crear un espacio para coincidir, charlar, escucharnos y apoyarnos, porque estoy convencida de que en comunidad siempre somos más fuertes, no podemos permitir que se diluyan esas comunidades de compañeros y amigos que hemos ido construyendo a lo largo de estos años de trabajo juntos.

Justo ahora estoy introduciéndome en los laberintos de la tecnología, ya que al ser de una generación donde crecí sin ella, no me resulta fácil. Pero estaré dando mis clases en línea y me pongo a tus órdenes para poder seguir andando juntos el camino del Yoga, la meditación y el movimiento consciente. Espero puedas ser parte de esto.

Namaste.